lunes, 19 de febrero de 2007

Otra Hoja, Pero ¿Qué Esconde?

Veo, veo,...

Alguien mirando en una bola de cristal,

¿y qué ve?

¿o es alguien que mira una de las caras del espejo?

Si es así ¿qué se refleja?

La superficie está llena de vaho, pero la imagen se aclara poco a poco.

Una hoja de otoño cayó.

Reposando sobre el cálido manto de tierra, acolchada entre muchas de sus congéneres, que yacían dormidas alrededor suya, se sintió cómoda y se durmió. Se enroscó sobre sí misma porque al alba hace frío.

En la galería que formó al enroscarse anidó un zafiro errante.

Y el zafiro también durmió durante mucho, mucho tiempo... pero los zafiros son rápidos y su sueño también lo es. Así, el zafiro despertó mucho antes de que la hoja siquiera resoplara en sueños por primera vez. Despertó el zafiro y casi inmediatamente echó de menos el sol.

El anhelo del zafiro se convirtió en canción, y el zafiro canta, a ver si alguien oye su canto en este profundo bosque en el que el cielo es de otoño.

¿Oirá su canción un hada que le cogerá con sus manos y le acercará de nuevo a la paz dorada del último sol de la tarde?