jueves, 28 de julio de 2011

Familia

Pienso, a veces, si no será uno más de los errores del mundo moderno el vivir en nuestras familias aisladas. Padre, madre, hijos, y basta ya. En los casos en que no queda otro remedio, la familia que mantiene en casa a uno de los ascendientes, incapaz de valerse por sí mismo; caso que la mayoría de las familias ve como una condenación.

Sin embargo, cuánto necesitamos a la familia. Qué bien nos hace su apoyo. Qué gran error, quizá, haber desterrado esa forma de vida de nuestra sociedad neo-occidental. Muchas veces pienso en la caverna, en el clan nómada de hace centenares de miles de años. En aquellos días la familia era lo que los historiadores han llamado "la familia en sentido amplio". Convivían padres, madres, tíos y tías, la descendencia de cada uno, gran parte de los asecendientes. Era un grupo organizado en mayor o menor medida, con sus luchas de poder, sus rencillas internas, sus alegrías compartidas y sus momentos de arrimar el hombro ante la desgracia, la plaga incomprensible, fantasma que diezma al clan, ante la ferocidad roja del depredador, el ataque del clan enemigo. Algo que nos resulta conocido, familiar, incluso en esta época de extirpación de las emociones.

En general, puede inferirse que se protegían entre sí. Creo que en esa época, si no antes, nació el cariño entre miembros de la familia.

Hay mucho de ello heredado en nuestros genes, ya desde la etapa de simio. Lo evoco en las fiestas familiares de la infancia, cuando apenas gateando contemplabas la conversación de los adultos y sentías sin entenderlo que todo iba bien, que eras uno de ellos, que eras querido. Lo sigo viendo en las nuevas fiestas familiares en las que yo, inadvertidamente, soy quizá uno de esos pilares, uno de esos protectores o elementos fijos que agrada que estén ahí, aunque probablemente nunca nos demos cuénta de esos sentimientos. Somos los que permitimos caer a los nuevos niños en un ensueño tranquilo, los que les hacemos tejer historias (porque sólo el que se siente protegido o totalmente desamparado puede soñar verdaderamente).

Familia en sentido extenso. Familia en sentido amplio.
Lecturas de Tácito, Germania, y de algunos otros cuyos nombres no recuerdo. Familia en la que incluyo, honor del que como yo puede decir que los tiene, a los hermanos de sangre.