miércoles, 13 de julio de 2011

Nube, viento, sol.



Hoy.

He visto moverse las ramas de los árboles, súbitamente.
Una violenta ráfaga.
Al fondo, luz menos intensa de lo que esperaba.
Violenta ráfaga que saca del sueño.

Nube, viento, sol.

Sol sostenido como un velo volando al viento, un instante antes de hundirse.
Se hundirá.

Una tarde de primavera de hace tantos años,
o una tarde de septiembre tardío,
no estoy seguro.
Quizá no pueda volver a estar seguro de ello jamás.

Un edificio en ruinas.
La piedra es más gris bajo esta sombra.
Recuerdos, refugios que siguen perviviendo.
Permanece el refugio. Permanecerá.

Una inesperada batalla de nubes.
Una tormenta y una memoria de otro continente.
Al fondo, un muro de polvo en majestuosa evolución.
En el horizonte borroso, ciudades como espejismos.

Me sentía tan vivo. Me sentía tan muerto.
Era tan ligera mi alma
que podía nadar fácilmente sostenida por las gotas de lluvia.

Todos nuestros sistemas son espejismos
que el hombre ha cultivado afanosamente durante milenios.
Piedras, jirones de niebla,
agua, lluvia, arena que se deshace.

Instantes, amor, duda,
Añoranza, preguntas, risa.
Descubrimiento, maravilla día a día.
He ahí la roca firme,
el río que empuja nuestras almas,
el calor de tu aliento y tu voz presente,
He ahí lo único que importa.
He ahí lo único que perdura.

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