lunes, 6 de enero de 2014

Luces en la fría noche

Una mañana más, solo que no es una mañana más. Una mañana de lunes, pero no una cualquiera. Una mañana fría (hace mejor tiempo en Trondheim, lo acabo de comprobar), pero no tan fría como podría ser.
 
Es la mañana en la que multitud de corazones se despiertan y recuerdan que debían esperar un poco de magia.
 
Para mi quizá el regalo es precisamente lo que pedí anoche (una de las cosas que pedí): levantarme pronto; aunque haya sido más debido a los ruidos del vecino que a mi despertador, programado para las 8:45. Pero gracias a los insomnios de la noche y gracias a ese despertar temprano,
 
he podido contemplar sin prisas el rosa desvaido, blanco níveo, azul celeste de las primeras horas tras el alba,
 
he podido esperar unos segundos mientras el vapor del café llenaba la cocina,
 
he podido dar gracias por el día, por tener unas paredes y un techo, una nevera más o menos llena, una mujer y una hija durmiendo tranquilas (a pesar de los dientes) en una cama abrigada,
 
he podido saborear el encender el interruptor, esperar a que la red subiera, conectar un ordenador prestado y estar escribiendo estas palabras
 
La verdad es que no esperaba más.
 
Anoche, antes de dormir, no pude evitar quedarme un rato a oscuras en el sofá, recordando pasadas noches de 5 de Enero, sintiendo las mareas de ilusión y magia, soñando. Las luces de colores (azul y verde, rojo y amarillo) se apagaban lentamente como en una pequeña aurora de invierno. Me asomé a la ventana, y cierta ansiedad se calmó al comprobar que tras otra ventana, tras el vaho y las cortinas, otras luces de colores brillaban, menguando y aumentando, quizá en un pequeño árbol de Navidad. Mi esposa y yo habíamos estado hablando sobre lo injusto que sería que un niño mirase desde su ventana y no viese ninguna luz de Navidad brillando en las casas.
 
Aunque suene increíble, mantengo que sentada en un banco, oscurecida tras las ramas de un árbol, vi la silueta regia de una figura con capa y adorno en la cabeza. Quizá sea el derecho de estos tiempos que mi palabra sea puesta en duda, pero creo que su recuerdo permanecerá conmigo años, y eso es lo que cuenta.
 
Esta entrada está dedicada a todos los que sueñan de una forma u otra, y en especial a todos los que durante estas fiestas han tenido, siquiera un ratito, sus luces de colores encendidas, a pesar de las ominosas caras de los presentadores de televisión y las luchas codiciosas de esos titanes ciegos, mezquinos y lejanos que nos gobiernan.

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